COLOSO: la tensión antes del colapso
COLOSO:
la tensión antes del colapso
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Pulso dura menos de veinte minutos y funciona como una presentación compacta: cinco canciones conectadas por una misma sensación de peligro contenido.
Hay discos que descargan su violencia de golpe y otros que prefieren mantener al oyente dentro de una presión constante. Pulso, el primer EP de COLOSO, pertenece a los segundos. Su peso no depende únicamente de unas guitarras distorsionadas ni de la voluntad de sonar más duro que nadie: nace de una arquitectura rítmica que avanza, se repliega, vuelve a tensarse y amenaza con romperse.
La banda bilbaína se mueve dentro del rock alternativo, pero su propuesta mira de forma clara hacia el progresivo contemporáneo. El bajo golpea con una agresividad casi física; las guitarras, aun cargadas de distorsión, prefieren las figuras angulares, los cortes y los desarrollos cercanos al math rock antes que el riff frontal del hardcore; y la batería se convierte en el elemento que altera continuamente el suelo bajo los pies. El resultado puede recordar por momentos a la gravedad dramática de Sôber, aunque COLOSO resulta menos metalero y más inquieto en la construcción de los temas.
1. Un debut con experiencia detrás
COLOSO nace en Bilbao como un proyecto nuevo formado por músicos que ya habían pasado por bandas como Cordura, 5000rpm, Interlunae y Hoax Attack. Esa experiencia previa se percibe en un debut que no suena a tanteo ni a colección de ideas todavía por ordenar. Pulso fue publicado el 31 de octubre de 2025, reúne cinco canciones y se presenta como una obra breve, compacta y consciente de su propia identidad.
El EP fue grabado en los estudios Mecca de Oiartzun y mezclado y masterizado por Eñaut Gaztañaga, guitarrista de Ezpalak, en Gaztain Estudio. La producción mantiene la contundencia sin aplastarlo todo: deja espacio al bajo, permite que la batería conserve matices y evita que las guitarras pierdan definición cuando las composiciones aumentan de intensidad. El grupo presentó el trabajo en Nave 9, Bilbao, acompañado por las bandas cántabras Sexta Extinción y Archipiélago.
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